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ATENDER A LOS 3 MILLONES


Bertha Sola/OMS | Bienestar | Fecha: 2014-03-24 | Hora de creación: 09:25:10 | Ultima modificación: 09:26:17

La Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 24 de marzo Día Mundial de la Tuberculosis. Y es que, en esa misma fecha de 1882, Robert Koch anunció el descubrimiento de la bacteria responsable de la tuberculosis, la Mycobacterium tuberculosis.

Hoy, 24 de marzo, se conmemora el Día Mundial de la Tuberculosis. Esta jornada sirve para concienciar a la población sobre esta enfermedad infecciosa que afecta cada año a nueve millones de personas en el mundo.

De esta cifra, una tercera parte queda desatendida por los sistemas de salud. Por eso, el lema para este 2014 es “Atender a los 3 millones”. A lo largo de la última década, en México se han detectado al menos 50 contagios nuevos al día, así como cerca de 2,500 decesos anuales, registrándose entre el 2000 y el 2010 un incremento del 15% en el número de casos identificados. Las entidades con mayor incidencia de la enfermedad son: Veracruz, Baja California y Chiapas y de acuerdo con la información proporcionada por la Secretaría de Salud, la tuberculosis puede atacar a cualquier persona, a cualquier edad, aunque se presenta en mayor proporción entre las personas en edad productiva (de 14 a 65 años).

La conmemoración del Día mundial de la TB busca crear conciencia sobre la carga de la tuberculosis en el mundo, así como los esfuerzos realizados para su prevención y control. A lo largo de los años, esta conmemoración ha ofrecido la oportunidad de movilizar la agenda política, económica y social para la prevención y control de la tuberculosis en los países.

La tuberculosis es una enfermedad infecciosa que sigue siendo una de las principales causas de muerte en el mundo y ataca principalmente a personas de escasos recursos y con hábitos higiénicos y de alimentación deficientes. Generalmente es adquirida por la inhalación de la bacteria Mycobacterium tuberculosis que se propaga en el aire al ser expulsada por medio de la saliva por personas que presentan una infección activa, al toser , hablar o estornudar, por eso esta enfermedad suele atacar a familias enteras.

Cuando la bacteria penetra en una persona, llega a los pulmones provocando lesiones llamadas granulomas, que pueden hacerse fibrosas, se ulceran o calcifican, provocando graves daños.

Posteriormente se multiplica pasando de los pulmones a la sangre y a otros órganos como el riñón, las meninges o cubiertas del cerebro, el hígado, los huesos y la espina dorsal.
Las personas que tienen mayor probabilidad de contraer tuberculosis son, las que no están vacunadas y tienen un sistema inmune débil, mala alimentación y viven en situaciones muy insalubres.

También tienen mayor riesgo los niños y bebés, las personas infectadas con el Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH), o con SIDA, las que abusan de drogas, las que padecen cáncer, diabetes mellitus, enfermedades del riñón, las que son muy delgadas o reciben algún tipo de tratamiento médico con corticosteroides.

Los síntomas de la tuberculosis pulmonar son los siguientes:

  • Tos que dura más de 2 semanas y presenta flemas con sangre.
  • Dolor en pecho.
  • Pérdida rápida de peso.
  • Debilidad o fatiga.
  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Sudoración durante la noche.

 

Entre las medidas preventivas están:

  • La vacunación, que se aplica antes de que el bebé salga del hospital.
  • La adecuada alimentación, incluyendo alimentos de los tres grupos en cada comida.
  • Los hábitos higiénicos.
  • Evitar el contacto con personas enfermas.

 

La tuberculosis es curable, pero los esfuerzos que se realizan en la actualidad para encontrar, tratar y curar todos los enfermos no son suficientes. De los nueve millones de personas que contraen la tuberculosis cada año, una tercera parte queda “desatendida” por los sistemas de salud Una gran parte de esos tres millones de enfermos pertenecen a las comunidades más pobres, vulnerables y marginadas del mundo, como los migrantes, los refugiados y desplazados internos, los reclusos, los pueblos indígenas, las minorías étnicas o los consumidores de drogas
La tuberculosis suele cursar sin síntomas en personas sanas, ya que su sistema inmunitario actúa formando una barrera alrededor de la bacteria. Cuando se detecta pronto y se lleva a cabo un tratamiento completo, los pacientes dejan rápidamente de ser contagiosos y acaban curándose.

La Organización Mundial de la Salud, con su estrategia Alto a la Tuberculosis y su apoyo al Plan Mundial para Detener la Tuberculosis, está consiguiendo una disminución radical de la carga de la enfermedad y de reducir a la mitad su prevalencia y mortalidad para 2015.

La OMS y la Alianza Alto a la Tuberculosis, albergada por la OMS, ofrece a las personas afectadas y a sus comunidades, a los gobiernos, a las organizaciones de la sociedad civil, a los profesionales sanitarios y a los asociados internacionales la oportunidad de propugnar nuevas medidas para “atender” a esos 3 millones de pacientes. Todos los asociados pueden ayudar a poner en marcha planteamientos innovadores que garanticen que todo paciente con tuberculosis tenga acceso al diagnóstico, el tratamiento y la curación.

Los progresos realizados hacia la consecución de las metas mundiales de reducción del número de casos y de muertes por esta enfermedad han sido impresionantes: la mortalidad mundial de la tuberculosis ha disminuido en un 45% desde 1990, y su incidencia también se está reduciendo. Los nuevos instrumentos, como las pruebas diagnósticas rápidas, están ayudando a transformar la respuesta a la enfermedad, y se están introduciendo nuevos fármacos que pueden salvar la vida a los pacientes.

No obstante, la carga mundial sigue siendo grande y quedan importantes retos por superar.
Se calcula que en 2012 hubo 8,6 millones de nuevos casos de tuberculosis y 1,3 millones de muertes por esta causa.

Más del 95% de esas muertes se producen en los países de ingresos bajos y medios. Las comunidades pobres y los grupos vulnerables son los más afectados, aunque esta enfermedad transmitida por vía respiratoria supone un riesgo para todos.

La tuberculosis se encuentra entre las tres principales causas de muerte en mujeres de 15 a 44 años.

Se calcula que en 2012 hubo 500 000 casos en niños, 74 000 de ellos mortales.

Retos

Unos 3 millones de personas (una tercera parte de los enfermos de tuberculosis) están “desatendidas” por los sistemas de salud.

Los progresos en la lucha contra la tuberculosis multirresistente (TB-MR) son lentos: 3 de cada 4 casos de TB-MR quedan sin diagnosticar, y cerca de 16 000 de los casos de TB-MR notificados a la OMS en 2012 no recibieron tratamiento.

Hay que aumentar la dispensación de tratamiento antirretrovírico a los pacientes con tuberculosis e infección conocida por el VIH si queremos cumplir la recomendación de la OMS de que todos esos pacientes reciban dicho tratamiento rápidamente.

La tuberculosis suele cursar sin síntomas en personas sanas, ya que su sistema inmunitario actúa formando una barrera alrededor de la bacteria. Cuando se detecta pronto y se lleva a cabo un tratamiento completo, los pacientes dejan rápidamente de ser contagiosos y acaban curándose.

La Organización Mundial de la Salud, con su estrategia Alto a la Tuberculosis y su apoyo al Plan Mundial para Detener la Tuberculosis, está consiguiendo una disminución radical de la carga de la enfermedad y de reducir a la mitad su prevalencia y mortalidad para 2015.

La OMS y la Alianza Alto a la Tuberculosis, albergada por la OMS, ofrece a las personas afectadas y a sus comunidades, a los gobiernos, a las organizaciones de la sociedad civil, a los profesionales sanitarios y a los asociados internacionales la oportunidad de propugnar nuevas medidas para “atender” a esos 3 millones de pacientes. Todos los asociados pueden ayudar a poner en marcha planteamientos innovadores que garanticen que todo paciente con tuberculosis tenga acceso al diagnóstico, el tratamiento y la curación.

Los progresos realizados hacia la consecución de las metas mundiales de reducción del número de casos y de muertes por esta enfermedad han sido impresionantes: la mortalidad mundial de la tuberculosis ha disminuido en un 45% desde 1990, y su incidencia también se está reduciendo. Los nuevos instrumentos, como las pruebas diagnósticas rápidas, están ayudando a transformar la respuesta a la enfermedad, y se están introduciendo nuevos fármacos que pueden salvar la vida a los pacientes.

No obstante, la carga mundial sigue siendo grande y quedan importantes retos por superar.

  • Se calcula que en 2012 hubo 8,6 millones de nuevos casos de tuberculosis y 1,3 millones de muertes por esta causa.
  • Más del 95% de esas muertes se producen en los países de ingresos bajos y medios. Las comunidades pobres y los grupos vulnerables son los más afectados, aunque esta enfermedad transmitida por vía respiratoria supone un riesgo para todos.
  • La tuberculosis se encuentra entre las tres principales causas de muerte en mujeres de 15 a 44 años.
  • Se calcula que en 2012 hubo 500 000 casos en niños, 74 000 de ellos mortales.
    Unos 3 millones de personas (una tercera parte de los enfermos de tuberculosis) están “desatendidas” por los sistemas de salud.
  • Los progresos en la lucha contra la tuberculosis multirresistente (TB-MR) son lentos: 3 de cada 4 casos de TB-MR quedan sin diagnosticar, y cerca de 16 000 de los casos de TB-MR notificados a la OMS en 2012 no recibieron tratamiento.
  • Hay que aumentar la dispensación de tratamiento antirretrovírico a los pacientes con tuberculosis e infección conocida por el VIH si queremos cumplir la recomendación de la OMS de que todos esos pacientes reciban dicho tratamiento rápidamente.

 

http://www.cronica.com.mx/notas/2014/823629.html

 

 


Última modificación :
24 Marzo, 2014 10:12 por: Margarita Maldonado.

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